viernes, 28 de marzo de 2014

¿Veremos más "Union Busting" con la Privatización de AENA?


Más pronto que tarde, probablemente tras las elecciones europeas de mayo, nos vamos a encontrar con la privatización parcial de AENA en un 60%, paso previo a la privatización total. Quien quiera creerse otra cosa es ganas de autoengañarse. Una de los avisos de esto es la falta de información, a veces incluso contradictoria, de los altos cargos del Ministerio de Fomento respecto del futuro de AENA, y de las 11.481 personas que trabajamos en la misma. Además, anteayer salió una nota de Prensa de AENA muy atractiva y propagandística: El Grupo Aena (Aena Aeropuertos y Navegación Aérea) obtiene un beneficio neto de 715 millones de euros en 2013

Una de las cosas que "molesta" en toda privatización son los sindicatos, da igual que sean grandes o pequeños, el hecho de existir es un impedimento para cualquier empresa que quiera ser privatizada. AENA es una de ellas. 

Noticias como esta AENA gasta 3,7 millones en pleitos perdidos contra sus trabajadores desde 2010 o esta IU acusa a Aena de "manía persecutoria" contra sus trabajadores tras 1.875 juicios en tres años forman parte de esa estrategia de desgaste. 

El impedimento de derechos básicos como son los permisos SIN sueldo Necesidades del Servicio" en AENA: usos y abusos o pretender que trabajemos a reglamento (aunque sea ilegal por discriminatorio y contra-convenio) Control Horario en Madrid/Barajas versus Control Horario DRNA Centro Norte (Navegación Aérea) o el incumplimiento sistemático del Convenio Colectivo forma parte de la estrategia de que "cuanto peor, mejor". 

Finalmente recordar a los compañeros de Navegación Aérea que con ellos también va esto, están en la misma circunstancia que los que somos de AENA Aeropuertos, se puede leer aquí: La separación de AENA en AE y NA (¿se llamará EnAire?) y tus derechos laborales

Por su interés reproducimos aquí en parte un artículo de AVIACION DIGITAL sobre el término Union Busting, quien quiera leerlo completo puede pinchar aquí, reproducimos aquí las principales ideas.

UNION BUSTING EN ESPAÑA

1. Introducción
Una de las acepciones del verbo inglés to bust es quebrar, así que una traducción para el término Union Busting puede ser "Quebrantamiento de sindicatos". No es gratuito poner el término en inglés dado que esta práctica proviene del mundo anglosajón, concretamente de Estados Unidos, aunque últimamente parece ser que también se está aplicando extensivamente en Gran Bretaña y como veremos en muchos otros países como España.

Los empresarios tiranos consideran que un sindicato fuerte reduce los beneficios del negocio y por tanto hay que debilitarlo o simplemente destruirlo. La práctica del Union Busting persigue un único y exclusivo objetivo: la destrucción total y absoluta de un sindicato o, en su defecto, un debilitamiento tal que lo haga inútil e inservible. Buscan destruir el espíritu colectivo y la solidaridad entre los trabajadores, y harán absolutamente todo lo que sea necesario para conseguirlo, ya se legal o ilegal. Pero lo que destruyen en realidad es la seguridad de las familias afectadas y el bienestar de los trabajadores y con ellos, el bienestar de toda la sociedad. Están destruyendo vidas de personas.

El razonamiento que se esconde detrás de esta práctica es que los sindicatos son malos para el negocio porque reducen los beneficios y buscan mejoras laborales para los trabajadores: en sueldos, horarios, seguridad laboral, seguros médicos y de vida, etc. Además la protección que ofrecen los sindicatos también se extiende a trabajadores no afiliados beneficiándolos de todas estas mejoras. Una estadística de Estados Unidos deja claro que los trabajadores acogidos a sindicatos ganan de media 9.000 dólares más al año que los que no, y además tienen el doble de probabilidades de tener un seguro médico.

Otro de los paraguas de protección que ofrece un sindicato es la negociación colectiva, en la que el grupo en su conjunto es el que negocia y así es mucho más difícil presionar y amenazar a los trabajadores individualmente para que acepten condiciones de trabajo esclavistas. Es habitual que empresas que aducen no tener dinero para conceder mejoras a sus trabajadores y que se quejan de que los sindicatos les van a llevar a la ruina con sus peticiones, encuentren la millonada de dinero que cuesta contratar a una de estas empresas de Union Busting.

Para llegar a darse cuenta de hasta qué punto estas actividades pueden ser destructivas, hay que mencionar el caso reciente de France Telecom, cuyos empleados durante el proceso de privatización de la empresa (al igual que la privatización actual de AENA) sufrieron una campaña de Union Busting que llegó a provocar el suicidio de varias decenas de empleados. La empresa de Union Busting que realizó la campaña en este caso se llama McKinsey.

¿Alguien conoce una privatización que no acabe en numerosos despidos?... en AENA ya ha habido un ERE "voluntario" de 1.200 compañeros... y quedan 1.388 personas mayores de 55 años en AENA

2. Manipulación del lenguaje
Un Union Buster o "quebrantador de sindicatos" nunca se llamará a sí mismo de ese modo, lo cual ya indica que hay algo que ocultar en su profesión. Siempre se llamará "consultor" o "asesor" con algún apellido: "consultor de recursos humanos", "consultor de relaciones laborales", "consultor empresarial", "consultor laboral", "asesor de estrategias laborales", "asesor de relaciones laborales", etc. Rimbombantes términos para intentar dar un halo de respetabilidad a una profesión cuyo cometido es rebajar la calidad de vida de las personas llegando a destrozarlas física y emocionalmente.

Los disfraces lingüísticos que utilizarán los "consultores" serán variados, por ejemplo "mejorar la gestión de la empresa", "mejorar la gestión de los recursos humanos", "optimizar el funcionamiento empresarial", "mejorar la relación coste-eficiencia", "garantizar la viabilidad económica de la empresa", "garantizar la continuidad del servicio", etc. Toda esta palabrería son eufemismos que ocultan la pretensión de empeorar las condiciones laborales de los trabajadores y facilitar despidos en masa.

3. Métodos del Union Busting
Dado que el impedir o restringir la libre sindicación es ilegal, los métodos empleados por los Union Busters son sutiles de cara al exterior y por tanto difíciles de demostrar ante la opinión pública y los tribunales, aunque muy evidentes para quien los sufre.

En el momento en que un "consultor" es contratado, éste se convierte en el director de orquesta, incluso por encima de los propios directivos de la empresa que delegan en ellos todas las acciones a tomar. A partir de entonces absolutamente todo se supedita al propósito prioritario de destruir a los trabajadores y su sindicato. Nada será casual ni dejado al azar, todo seguirá el plan trazado.

La primera acción que ejecuta un "consultor" es crear un clima de miedo en el colectivo de trabajadores. Miedo a expedientes disciplinarios, a sanciones, a traslados forzosos y a la pérdida del puesto de trabajo. Este clima pretende ir debilitando con el tiempo las defensas de los trabajadores e instaurar un clima de terror que bloquee el juicio y la capacidad de acción de los mismos por miedo a represalias.

En segundo lugar se les deniega absolutamente todo lo que piden en las negociaciones, es más, se incumplen acuerdos ya firmados y además se vulnera la ley al no conceder derechos básicos de los que disfruta todo trabajador.

Para llevar a cabo todas estas cuestiones normalmente se utilizan dos ramificaciones: por un lado abogados que hacen todo el trabajo sucio "legal" y, por otro, los mandos intermedios de la empresa de los que hablaremos en el epígrafe siguiente.

Este tipo de abogados que hacen el trabajo sucio legal, también se invisten de un halo de respetabilidad, pero a lo que se dedican es a negar sistemáticamente en las negociaciones cualquier petición de los trabajadores, por muy razonable que sea, y a "estirar" las leyes para incumplir normas y derechos establecidos, con el objetivo de que el trabajador tenga que enfangarse en innumerables, costosas y largas acciones judiciales para conseguir (en el mejor de los casos) que se le reconozcan derechos básicos tras unos agotadores pleitos legales y cuando ya el daño está hecho. La manera de actuar de estos abogados es negar todas las peticiones pero con unas formas exquisitas. El perverso trasfondo de esto es que un exabrupto o un escrito claro y contundente serían pruebas irrefutables de la mala fe que guía a esta gente, pero las buenas formas, aunque sean para hacer el mal, impiden la demostración de las malas intenciones, ¿quién puede juzgar las intenciones de otra persona y demostrarlas ante un tribunal?. De este modo se machaca la resistencia psíquica de los trabajadores y sus representantes.

4. Los mandos intermedios y el lavado de cerebro
Mencionaba anteriormente que los mandos intermedios de la empresa se convierten en actores esenciales en la función. Hasta el momento de comenzar la campaña de Union Busting los jefecillos no pintaban nada en la empresa, eran meros capataces desvalorados a los que la empresa no prestaba una atención especial. Pero cuando empieza una campaña de este tipo pasan a ser piezas vitales porque son las tropas de choque de la empresa.

A los mandos intermedios en primer lugar también se les amenaza para que cumplan a rajatabla las órdenes de los "consultores" por muy ilegales y malignas que sean y se les obliga a que la campaña de Union Busting sea su prioridad absoluta. Su evaluación ante la empresa dependerá de si hacen bien o no su trabajo de destrucción, ya que en este último caso podrían ser despedidos y además no encontrar otro trabajo dentro de su ámbito laboral. Pero a cambio, y a diferencia de los trabajadores, se les prometen determinados beneficios económicos y de promoción interna en la empresa al final del camino. Se les dice que pasarán un período duro y difícil pero que al final tendrán una buena recompensa. También se les promete que la resistencia de los trabajadores decaerá con el tiempo y la vida será así más fácil para los mandos según vaya pasando el tiempo.

Además los mandos intermedios son sometidos a un intenso lavado de cerebro para evitar o disminuir al máximo el posible sentimiento de culpa por sus acciones, lo que pondría en peligro su utilización como armas de destrucción. El objetivo es el aumento del ego y la disminución de la autoculpa. Ejemplos de las cosas que se les dicen son:

- Eres una persona clave para la organización (¿no lo era antes cuando no contaban con él?).
- Para que esta "reorganización" salga bien eres imprescindible y tenemos mucha confianza en ti.
- En el siglo XXI un sindicato es algo obsoleto.
- Hoy en día los sindicatos son un refugio de vagos que sólo quieren privilegios y no trabajar.
- En los sindicatos sólo hay llorones y caraduras que impiden el funcionamiento normal y eficiente de la empresa.
- Las peticiones de los trabajadores ponen en peligro la sostenibilidad y viabilidad económica de la empresa y con ello tu puesto de trabajo.
- Lo que haces es algo absolutamente correcto y necesario.
- Los trabajadores te han declarado la guerra, te odian y te quieren destruir porque intentas gestionar bien.

Además, y dado que tendrán que hacer cosas ilegales, se les promete un apoyo continuo y sin fisuras por parte de la empresa, consultores y abogados. También se les dice que si la productividad de los trabajadores es baja mientras dura la campaña de destrucción, la culpa no es suya, sino de éstos.