viernes, 13 de mayo de 2016

Los límites de la Libertad Sindical

STS de 20 de abril de 2005, recurso 6701/2003 Límites de la libertad sindical desde el punto de vista de la difusión de información 


Esta sentencia analiza los límites de la libertad sindical en su vertiente del derecho de los sindicatos a distribuir información, en relación con la libertad de expresión e información. La sentencia realiza un exhaustivo análisis de los límites de la libertad de expresión sindical, y los concreta en los siguientes puntos:  

1) Señala que el trabajador, por el hecho de serlo, no se ve limitado en su derecho de difundir libremente pensamientos, ideas y opiniones. La transmisión de noticias de interés sindical constituye un elemento esencial del derecho fundamental a la libertad sindical, y esta libertad ampara la denuncia de hechos de relevancia pública, realizada de forma adecuada y proporcionada por parte de los trabajadores o de sus representantes. Sin embargo, los derechos fundamentales indicados tienen límites, destacando el de la buena fe, de manera que manifestaciones orales o escritas que podrían ser válidas en otro contexto, no lo son en el ámbito de la relación laboral. 

2) Entiende que tanto las entidades públicas como los cargos públicos (en el caso juzgado no nos encontramos ante ninguno de estos supuestos) han de soportar un mayor grado de descalificaciones que el que han de sufrir sus homólogos del sector privado, y que en cualquier caso la libertad de expresión y la libertad sindical no pueden justificar el insulto, la injuria o las expresiones vejatorias que van más allá de la crítica y que atentan al honor. 

3) Distingue entre la persona que redacta los escritos y la persona que los reparte, pero no lo hace para atenuar la responsabilidad de esta última. Cuando la información sindical repartida –a mano, o vía correo electrónico- contiene calificativos vejatorios o degradantes, a efectos de la sanción disciplinaria tiene tanta relevancia la autoría material como la autoría cooperativa de difusión o distribución. En el caso de un afiliado o de alguien con un cargo orgánico en el sindicato todavía con más razón, porque éste no es un simple mensajero, sino que está obligado a conocer el contenido de lo que difunde.

4) Valora también si un clima enrarecido de relaciones laborales puede eximir de responsabilidad a los trabajadores que difunden esta información. La respuesta es negativa, con tres conclusiones importantes: la pugna entre sindicatos no justifica el insulto ni la injuria; tampoco la legítima contraposición de intereses con los directivos y mandos; y, finalmente, una hipotética tolerancia anterior de la entidad a conductas de este tipo, no priva en el futuro del ejercicio del poder disciplinario. La sentencia pone igualmente de relieve la importancia que tiene, a efectos disciplinarios, la forma en que se realizan las manifestaciones, y en este sentido afirma que no es lo mismo lo que se puede decir en una discusión, de manera irreflexiva, que califica como mucho menos trascendente, que aquellas manifestaciones que se realicen por escrito y con el ánimo sereno y reflexivo, con plena conciencia de lo que se quiere manifestar.